Cambiar las ventanas es una de las mejoras del hogar con mayor impacto en el confort diario y en el consumo energético. Cuando una vivienda tiene ventanas antiguas o con un cierre poco estanco, el aire se cuela, la climatización trabaja más de la cuenta y la sensación de frío, calor o ruido se vuelve constante. Por eso, muchas familias se preguntan lo mismo: cuánto puedo ahorrar al cambiar las ventanas y qué solución merece realmente la inversión.
En esta guía te explicamos, con criterios claros, por qué unas buenas ventanas de PVC pueden ayudarte a reducir el gasto de calefacción y aire acondicionado, qué detalles técnicos influyen en el ahorro (triple junta, cierre sin “gomas” añadidas, configuraciones sin poste central, doble maneta en practicables y doble oscilobatiente) y por qué la instalación es tan importante como la propia ventana.
Por qué unas ventanas nuevas pueden reducir el consumo
Una ventana no solo “cierra un hueco”: forma parte del aislamiento de la vivienda. Cuando el cerramiento no es estanco o el conjunto marco-hoja-vidrio no está optimizado, aparecen pérdidas de energía por dos vías principales:
- Infiltraciones de aire: pequeñas entradas de aire por juntas, herrajes o un ajuste deficiente que provocan corrientes y obligan a climatizar más.
- Transmisión térmica: intercambio de calor a través del vidrio y del marco, especialmente si los materiales y cámaras no están pensados para aislar.
Al sustituir ventanas antiguas por ventanas de altas prestaciones, se reduce ese “escape” de energía. El resultado suele notarse en tres cosas: la vivienda mantiene mejor la temperatura, se necesita menos climatización y el confort (térmico y acústico) aumenta desde los primeros días.
Cuánto se puede ahorrar al cambiar las ventanas
El ahorro exacto depende de muchos factores: orientación, tamaño de los huecos, estado de las ventanas actuales, tipo de vidrio, hábitos de uso de calefacción y aire acondicionado, y calidad de la instalación. Aun así, hay una realidad común: cuando se pasa de una ventana antigua con filtraciones a un sistema moderno y estanco, el consumo asociado a climatización puede reducirse de forma significativa.
En viviendas donde se usa aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, el cambio de ventanas suele reflejarse en facturas más estables y en menos picos de gasto. Además, el ahorro no es solo económico: también se ahorra en molestias (corrientes, ruido, condensaciones) y en desgaste del sistema de climatización, que trabaja menos horas y a menor intensidad.
Ventanas de PVC: la base del ahorro es el aislamiento
Si el objetivo es mejorar el aislamiento y reducir pérdidas energéticas, el PVC es un material especialmente interesante para vivienda. Su comportamiento térmico, unido a diseños actuales de perfiles multicámara, ayuda a frenar la transmisión del calor y a mejorar la eficiencia del conjunto.
Triple junta: estanqueidad real, menos corrientes
La triple junta está pensada para reforzar la estanqueidad del cierre. En la práctica, se traduce en menos entradas de aire y en una sensación de hogar más “sellado”: sin corrientes cerca de la ventana, con menos cambios bruscos de temperatura y con un mayor control del confort interior.
Si tu vivienda en Murcia sufre calor intenso en verano, una ventana estanca ayuda a que el aire acondicionado no se “pierda” por pequeñas fugas. En invierno, evita esa sensación de frío al acercarte a la ventana incluso cuando está cerrada.
Sin “gomas” añadidas: diseño pensado para durar
Cuando hablamos de “sin gomas” nos referimos a evitar soluciones improvisadas o añadidos que se colocan para corregir problemas de ajuste. En ventanas de alta calidad, la estanqueidad se consigue por diseño: juntas y cierres que trabajan con precisión, con un resultado más estable a largo plazo y menos necesidad de correcciones.
Doble maneta en practicable y doble oscilobatiente: cierre más homogéneo
En una ventana, el cierre es clave. La doble maneta en practicables y doble oscilobatientes ayuda a conseguir un ajuste más uniforme y un cierre más consistente en todo el perímetro. Esto favorece la estanqueidad, reduce vibraciones, mejora la sensación de solidez y aporta un plus de confort en el día a día.
Opciones sin poste central: más luz, más amplitud, sin renunciar a prestaciones
Muchas personas buscan grandes huecos de luz y vistas limpias. Las configuraciones sin poste central permiten abrir el espacio visual, ganar estética y disfrutar de una sensación de amplitud. Cuando se combina con un sistema de PVC bien diseñado y un vidrio adecuado, se puede lograr un equilibrio muy interesante entre luminosidad, confort y aislamiento.
La promoción de vidrio triple: cuándo merece la pena
El vidrio es una parte determinante del rendimiento. Un buen vidrio reduce pérdidas de calor en invierno, controla entradas de calor en verano (según la composición) y mejora el aislamiento acústico. Por eso, una promoción de vidrio triple puede ser una oportunidad excelente en casos concretos:
- Viviendas con mucha exposición solar y necesidad de mayor control térmico.
- Zonas con ruido exterior donde se busca un salto real en confort acústico.
- Huecos grandes en los que se quiere mejorar el rendimiento del conjunto.
- Personas que priorizan la máxima eficiencia energética a largo plazo.
La clave es elegir el vidrio por criterio, no por moda. En Arteventana valoramos cada vivienda y recomendamos el vidrio (doble o triple) que mejor encaja con el uso real del hogar y con el objetivo de ahorro.
La instalación: el factor que convierte una buena ventana en ahorro real
Una ventana excelente puede perder gran parte de su rendimiento con una mala instalación. El ahorro no depende solo de lo que compras, sino de cómo se coloca. Para que el cambio de ventanas se traduzca en menos consumo, la instalación debe estar a la altura de la calidad del producto.
Una instalación acorde a la calidad de la ventana debe cuidar especialmente:
- Sellado perimetral continuo: para evitar infiltraciones y fugas de aire.
- Corrección de puentes térmicos: especialmente en el encuentro con muro y premarco.
- Ajuste y nivelación: para que herrajes y cierres trabajen con precisión.
- Remates bien ejecutados: para durabilidad, estética y estanqueidad.
En términos prácticos: una instalación bien hecha hace que “la ventana cumpla” y que el ahorro prometido se note. Una instalación deficiente, en cambio, puede generar corrientes, ruidos, condensaciones y la sensación de que el cambio no ha valido la pena.
Señales de que tu casa está perdiendo energía por las ventanas
- Sientes frío o calor cerca de la ventana aunque esté cerrada.
- Hay corrientes de aire en días de viento.
- Notas mucho ruido exterior incluso con las hojas cerradas.
- Hay condensación frecuente o humedad alrededor del marco.
- La hoja roza, no cierra fino o el cierre requiere fuerza.
Si te reconoces en dos o más puntos, es probable que cambiar las ventanas tenga un impacto importante en tu confort y en tu consumo.
Conclusión: ahorrar es confort, y confort es eficiencia
Cuánto puedes ahorrar al cambiar las ventanas dependerá de tu vivienda, pero el camino es el mismo: más estanqueidad, mejor aislamiento y una instalación profesional. Las ventanas de PVC con triple junta, un cierre bien diseñado, opciones sin poste central y configuraciones con doble maneta aportan un rendimiento que se nota en el día a día. Si además aprovechas una promoción de vidrio triple cuando tu casa lo necesita, el salto de confort y eficiencia puede ser todavía mayor.
Si estás en Murcia y quieres saber qué solución encaja mejor con tu vivienda, en Arteventana te asesoramos de forma profesional y te ayudamos a escoger la ventana que realmente te haga ahorrar, sin complicaciones y con una instalación a la altura.




